SI RESCATAMOS SOBERANAMENTE EL CAMPO PARA LA VIDA PREPARAMOS LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL PARA EL VALLE Y PARA COLOMBIA SIN EXCLUSIÓN NI EXCEPCIONES

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Colombia en el tema agrario ha transitado abruptamente desde formas del Modo de Producción Asiático antes de la colonización europea a la propiamente colonial esclavista impuesta por los invasores europeos a nuestros Pueblos, dominación colonialista que desencadenó para resolverse esta contradicción la guerra de la primera independencia con Simón Bolívar como parte del colectivo libertario junto a las mujeres como Policarpa Salavarrieta, Manuela Santos, y la misma precursora nuestra Cacique Gaitana y miles de indígenas y negras cimarronas y palenqueras.

 

Luego de esta primera independencia fueron los capitalistas principalmente ingleses, militares colombianos, la Iglesia Colombiana a pesar de la Desamortización de los Bienes de Manos Muertas y terratenientes quienes se apoderaron de la tierra supuestamente entregable a los campesinos, indígenas y población afro liberada de su esclavitud en 1851, todo constitucionalizado a través de la Constitución Gólgota Librecambista o Liberal Radical de 1863, conocida también como Constitución de RíoNegro.

 

Situación posterior agravada con el control terrateniente conservador y militar soportado en la nueva Constitución Política de 1886 con Rafael Núñez a la cabeza y su Movimiento la Regeneración, un bloque nuevo de Poder Político que impuso un mayor control territorial en favor del latifundismo y de los terratenientes donde jugó papel político de despojo importante de la tierra a los campesinos sin importar su raza quedando todos en minifundios con una clara estructura feudalista.

 

Por eso se afirma que el desarrollo económico de Colombia se caracteriza en esa etapa hasta 1991, cuando se expidió una nueva Constitución que nada resolvió, prueba es que sólo tiene 3 artículos que se refieren al tema agrario hoy sin desarrollar completamente, con esta Norma Superior Neoliberal, que nació con la guerra integral de 1990 del Gobierno de César Gaviria quien bombardeó innecesariamente a la Uribe Meta, constitucionalizó a Colombia como País supuestamente globalizado en medio de las contradicciones inter capitalistas de economía deformada: siendo capitalista dependiente y con rezagos del Modo de Producción Feudal o medioeval, donde día a día los campesinos son despojados violentamente de sus tierras en cada una de las guerra civiles que afrontó Colombia para enriquecer a los más ricos y ya prolegómenos de las clases sociales que hoy dominan el Poder Político y Económico de Colombia, donde la concentración de la Tierra cultivable y económicamente activa se incrementa en su concentración en pocas manos, mientras la mayoría campesina quien realmente produce socialmente la riqueza nacional agropecuaria queda como especie de siervos o con minifundios sin títulos, toda una catástrofe económica, social y humanitaria aún sin resolver en nuestro País.

 

Fue tanta la crisis que el Gobierno Liberal de Alfonso López Pumarejo en 1936 expidió la Ley 200 de ese año, llamada también Ley de Tierras, una Ley que pretendía una Reforma Agraria para resolver el problema centenario de la tierra en Colombia. Pero el poderío conservador-liberal y militar terrateniente frustró la aplicación de esta Ley de Reforma Agraria democrática generándole al Presidente López Pumarejo amenazado de muerte no pudiera terminar su segundo mandato constitucional. También entre 1966 y 1970 el Presidente Frente Nacionalista Carlos Lleras Restrepo, abuelo del Vicepresidente actual de Colombia, ambicionó con el INCORA resolver este tema agrario que al final lo agudizó y continuó más grave el tema agro pecuario y de Dominio de la tierra y producción alimentaria.

 

Todo este problema agrario se agudizó desde antes con la llegada a Colombia de Transnacionales capitalistas como ejemplo la United Fruit Company, hoy la Chiquita Brands, y muchas otras que controlaban a los gobiernos de turno colombiano quienes cumplían sumisos las órdenes de estas compañías extranjeras, como cuando el Presidente conservador Miguel Abadía Méndez en 1928 perpetró la Masacre o Matanza de las Bananeras, podríamos decir que Miguel Abadía Méndez era el Álvaro Uribe Vélez del momento, el paramilitar actual que en vez de una masacre, perpetró con militares y paramilitares muchas más masacres y muertes selectivas para cumplir los mismos objetivos de entregarle a las transnacionales capitalistas toda nuestra tierra, páramos y vida eco ambiental al capital financiero internacional, utilizando la guerra declarada contra el pueblo.

 

Ha sido la lucha campesina que luego con el Manifiesto Agrario de Marquetalia y el movimiento campesino colombiano compuesto por colonos, aborígenes y afrocolombianos junto a la insurgencia han logrado resistir guerras de despojo de viejos y nuevos terratenientes de las pocas tierras sin títulos en poder del campesinado, ya Movimiento Popular quien no desiste de su propósito de una real Reforma Agraria Democrática  por la soberanía alimentaria, soberanía del territorio y por Libertades Democráticas. Hoy Anhelo de toda la población colombiana. 

 

Es muy importante advertir que esta catastrófica situación agraria, además de ser causa medular y estructural del conflicto colombiano a resolver, no es un tema sólo económico sino político a la vez, para los campesinos, ya es nacional, por ello la lucha por el Fin del Conflicto, por los Derechos y la Vida Digna para la Paz con Justicia Social Estable y Duradera es ya un anhelo de toda Colombia, excepto de los sectores más sumisos a las transnacionales y a los terratenientes como el autodenominado uribista Centro Democrático representante del feudalismo, de los negociantes de la guerra, de la muerte, del atraso, de los terratenientes y de transnacionales capitalistas.

 

El último Censo Agropecuario, luego de medio siglo del anterior, demostró que el campo sigue desruralizándose y se ha agravado la situación junto a la pérdida total del ejercicio de una Vida Digna para los campesinos y el pueblo, tal como ya lo advertí desde el siglo pasado en mis escritos y la Historia me ha dado la razón: que la desigualdad en el dominio, control, propiedad y posesión de la tierra en manos de feudales-terratenientes-militares, y hoy paramilitares, mientras el campesino es más despojado violentamente de sus tierra es el problema y causa central y estructural económica, social y política del actual Conflicto Interno Social y Armado colombiano.

 

Es tan grave el problema agrario que el Gobierno actual del Presidente Santos para que Colombia salga de la crisis se vio obligado por la historia y la lucha del movimiento popular colombiano en todas sus expresiones a iniciar con las Farc Ep, – quien ha sido desde 1964 la única organización que ha propuesto a través del conocido Manifiesto Agrario de Marquetalia de 1964, la necesidad de una Reforma Agraria Democrática – , a concretar y desarrollar los Diálogos de Paz en la Habana Cuba.

 

Por eso el Punto de la Tierra, Agrario y de Reforma Agraria Democrática fue uno de los primeros puntos dialogados y acordados en la agenda del llamado Acuerdo General para el fin del Conflicto hacia una Paz Estable y Duradera.

 

A la vez el Gobierno colombiano, de manera unilateral y en el marco de su competencia soberana constitucional, expidió en Unidad de Materia y en medio del conflicto sin resolverse aún, la Ley 1448 de 2011 denominada Ley de Restitución de Tierras para ejecutarse a través del Ministerio de Agricultura regentado por un descendiente encomendero del Cauca y Ley de Víctimas a través del Ministerio del Interior rectorado por otro descendiente y representante del bloque de poder que ha explotado al pueblo colombiano tanto urbano como rural.

 

Este tema agrario aunque su génesis es igualmente transversal en toda Colombia, tiene sus particularidades, por ejemplo en el sur occidente colombiano donde está el segundo valle más fértil del mundo luego del Tigris-Éufrates, el Valle del Río Cauca que se extiende desde Santander de Quilichao hasta Cartago, es la zona más desruralizada, es de monocultivo, extremadamente militarizada y paramilitarizada, con CIAT se ha perdido su diversidad productiva agropecuaria, con más Batallones de alta montaña y sus Planes Espada de Honor, Apolo, de Consolidación, Patriota y Plan Colombia desde Andrés Pastrana Arango, pasando por Álvaro Uribe Vélez y hoy Juan Manuel Santos, para reprimir la lucha de los campesinos por la tierra, por su democratización y por la soberanía alimentaria para toda Colombia. La historia política y militar de Colombia ya demostró que esta guerra no era la vía, sino la solución política a través del diálogo y negociación tal como hoy se hace.

 

Aquí está también toda su dimensión de contradicciones y complejidades a resolver y/o a transformar, por un lado, el Estado y la Institucionalidad para permitir y favorecer el ingreso de minería de todo tipo, a las transnacionales capitalistas de alimentos y agua en nuestra altillanura, pie de monte productivo, valles, la costa, páramos con su vida eco ambiental completa y toda la mano de obra barata sin calificar campesina, como lo demostró el último Censo Nacional Agrario conocido en agosto de 2015; por otro lado el movimiento popular campesino, indígena, colono y afrocolombiano que en la vida contemporánea con grandes movilizaciones desde 1999 a la fecha viene reivindicando el territorio, la vida, la democracia y la Reforma Agraria que beneficie a la región suroccidental y a Colombia entera; igualmente el narco paramilitarismo hoy llamado eufemísticamente Bacrim juega su papel uribista terrateniente y guerrerista anti reforma agraria masacrando y creando terror entre la población quien lucha por los Derechos y la Vida Digna; también está el Congreso con Senadores y Representantes con sus intereses particulares y deunidad de cuerpo a tener en cuenta en este berenjenal agrario; y por otro lado, en esta amalgama de contradicciones está el Proceso de Diálogos por la Paz en la Habana donde el tema de la tierra fue el primero y el fundamental acordado, cuando ya todo esté acordado, como dice el acuerdo de Agenda General, para luego ser refrendado de consuno con la Mesa de Diálogos de la Habana y el Constituyente sea Primario o Derivado.

 

Como se puede apreciar y siendo el problema agrario el central y transversal del Conflicto Colombiano se requiere históricamente para el Valle, el sur occidente y para toda Colombia, hoy y no mañana, cohesionar, establecer acuerdos, alianzas, Programas, Plataformas de Lucha entre heterogéneas fuerzas, personalidades, Gobiernos locales, políticos, académicos, intelectuales, trabajadores, campesinos, estudiantes y toda la población que anhelamos la Paz con Justicia Social actuar juntos en esta coyuntura política para transformar la Sociedad y lograr una Nueva Colombia donde haya Vida Digna, es decir, que podamos ejercer todos los Derechos Universales a cabalidad, sin exclusiones y sin excepciones.

 

Quien no entienda esta necesidad histórica de progreso sin guerra pues hace grave daño a los intereses de toda nuestra población y de ustedes mismos, por eso participamos, juntos, aliados y no solos por las Zonas de Reserva Campesina como lo prescribe la Ley 160 de 1964, por un Estado de Derecho de Nuevo Tipo donde sea la VIDA lo central de Colombia defendiendo la tierra, nuestras semillas raizales, nuestra agua que nace libre y libre debe ser para evitar convertirse en mercancía que enriquezca a los poderosos y afecte a la población y al universo. Este es nuestro aporte humanista para preservar la especie en un planeta vivible pero dignamente.

 

Grupo Científico Universitario de Investigación Palenque