«Por Derogar la Doctrina yankee Damasco, depuración y castigo»

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El mismo Estado colombiano en años pretéritos colocaba vallas al frente del Batallón Pichincha en Cali donde me tuvieron detenido y torturado ilegalmente en sus caballerizas «la remonta» por el delito «ser comunista y ser guerrillero» por cuenta del general Ramón Gil ya muerto, quien en 1979 era jefe del tenebroso B2 quien fue luego Ministro de Defensa quien apoyado en la Doctrina anticomunista de Seguridad Nacional contrainsurgente que basado en esta Doctrina Yankee produjo en el Gobierno de Julio César Turbay Ayala produjo ola de detención de presos políticos y de conciencia y centenares de muertos por paramilitares salidos y comandados desde cada cantón militar.

Así como esta experiencia que sufrí por el terrorismo de Estado colombiano y he seguido sufriendo hasta hoy, se hace basados en esa Doctrina política militar yankee de Seguridad Nacional, que hoy denominan Doctrina Damasco, que hoy continúa creando «enemigos internos y blancos legítimos» soporte de los falsos positivos y de la ola genocida étnica y política es la principal tranca para que se implementen los Acuerdos firmados con el movimiento Popular, entre éllos el Acuerdo Especial Humanitario de Paz o Armisticio y se pueda concretar al final la Paz con Justicia Social.

Hecho que nos obliga a luchar contra esta Doctrina Damasco en doble sentido: ser antiimperialistas para lograr expulsar las bases militares yankees que hay en Colombia, y por otro lado, derogar la tambien yakee y uriboparamilitarista Doctrina Damasco para que Colombia pueda progresar sin esta guerra que aún existe en pleno conflicto social y armado interno colombiano.

Athemay Sterling
Consejero de Paz
Abogado Internacionalista Defensor de DDHH

Milton Toncel R. ABP noticias

Los crímenes de Estado son el principal oxigeno para sostener a todos aquellos regímenes de turno, donde la clase política dominante es consciente de que dado el nivel alcanzado por las contradicciones de clase, la democracia burguesa se vuelve inviable y asfixiante para la propia burguesía, hasta tal punto, que a ella misma le toca unas veces desconocerla, otras ignorarla, y la gran mayoría de las veces violarla, como única forma para defender y preservar intactos los privilegios de clase.

En una sociedad dividida en clases, el Estado es la organización política de la clase económicamente dominante, cuya función de carácter clasista consiste en mantener inalterable el orden de cosas, y utilizar todos los medios habidos y por haber para ahogar en sangre, si ello fuere necesario, cualquier justa protesta reivindicativa de las grandes mayorías explotadas, que atente siquiera con rasguñar, así sea de manera microscópica, los vergonzosos y escandalosos privilegios de la clase política dominante.

Esta es la razón, de que La Doctrina de la Seguridad Nacional a pesar de haber surgido, y estructurada como tal en los años 60, se haya vuelto consubstancial a la existencia misma, de un Estado como el colombiano.

¿Qué es la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN)?

Es un conjunto articulado de directrices imperiales no solamente para preservar y defender los intereses del Imperio en la región, sino también para que la relación de producción y de poder de la burguesía local permanezca inalterable. Esta Doctrina es de esencia contrainsurgente y contempla medidas preventivas de tipo coercitivo; la vinculación de personal civil a la guerra, bajo la selección, organización, dirección y absoluta subordinación a las Fuerzas Armadas. También define, según ella, quién es el enemigo interno, dónde se encuentra y cómo hay que combatirlo.

¿ Cómo surgió y cuál es el objetivo de la adopción y aplicación La Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN) en América Latina?

La Doctrina de la Seguridad Nacional surgió como resultado de las distintas experiencias de ejércitos de países imperiales, en distintas latitudes del mundo, cuya base fundamental la aportó el Ejército francés en su lucha colonialista en Argelia e Indochina; enriquecida por la de los ingleses en Tanzania y los gringos en Vietnam; más la de Klaus Barbie en su lucha contra la resistencia de los pueblos europeos contra el fascismo.

La cascada interminable de torturados, desaparecidos, asesinados, masacrados, bombardeados , desplazados y exiliados en América Latina, donde Colombia ocupa un lugar preponderante, “debido a la adopción y aplicación de La DSN, no ha sido otro que preservar la hegemonía norteamericana y mantener la coherencia de un sistema de relaciones económicas que refuerzan y reproducen las relaciones de dependencia”. En otras palabras, que no es solamente militar, sino que también busca instalar “modelos estables” que restituyan la hegemonía burguesa en la sociedad y la hegemonía de los Estados Unidos de América en la región.

La premisa fundamental de La DSN es la definición del “enemigo interno”. Lo describen como un sujeto en permanente acción subversiva contra el Sistema y sus valores, que en dependencia de la imagen que por conveniencia política se le quiera dar, se le puede denominar “bandolero”; “subversivo”; “guerrillero” o “terrorista”. Se dice que es “astuto y solapado, y que puede disfrazar sus ideas e infiltrarse en todas las instancias del cuerpo social. Enemigos no son solo aquellos que explícitamente se identifican con el cambio social, así como las organizaciones que lo preconizan, sino cualquiera que no se adhiera a las políticas que La DSN exige.

Lo anterior explica, el por qué Las Fuerzas Armadas y demás instituciones de Seguridad del Estado, no hacen y nunca han hecho diferencia entre un guerrillero levantado en armas, y el integrante de una organización social. Tanto los unos como los otros deberán por igual ser borrados de la vida: ya sea este un profesor, un Defensor de Derechos Humanos, un reclamante de la tierra que le fue arrebatada, un cantante de música social, un crítico objetivo de las políticas gubernamentales, un humorista como lo fue Jaime Garzón, en fin…

Conociendo ya la premisa fundamental de La DSN, se entiende con claridad meridiana las palabras del presidente Kennedy en la Academia Militar de West Point, cuando dijo:

“Estamos obligados a utilizar una nueva estrategia para contrarrestar la guerra subversiva en América Latina”; quería decir, que los Estados y sus respectivos ejércitos en el Continente deberían acondicionarse a La Seguridad Nacional, más que defenderse de ejércitos extra continentales. Se refería claramente a La Doctrina de la Seguridad Nacional.

La máxima y primera expresión de coordinación de los militares del Continente para combatir a las fuerzas opositoras la constituyó la llamada “Operación Cóndor”, que abarcó a los países del Cono Sur.

El Secretario de Defensa norteamericano de ese entonces Robert McNamara, dejó en claro la importancia y urgencia para los intereses de los Estados Unidos de la aplicación en el Continente de la nueva orientación, durante una sesión del Congreso de los Estados Unidos en 1967, cuando dijo: “ El primer objetivo en América Latina es ayudar, donde sea necesario, a Las Fuerzas Militares y Paramilitares nativas, capaces de asegurar, en coordinación con la Policía y las otras fuerzas de Seguridad, la necesaria seguridad interna”.

Las declaraciones de McNamara, y de otros altos funcionarios estadounidenses le sirvieron aún más, a Las Fuerzas Armadas Colombianas para impulsar lo que ya, por iniciativa propia, habían comenzado. Recordemos, que fue precisamente en Colombia, en la Escuela de Tolemaída, donde se programó el Primer Curso Internacional de Lanceros, donde el entrenamiento militar, básicamente rural, se mezcló con el intercambio de experiencias represivas y de información.

El 9 de abril, día del magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán, el Comando General de Las Fuerzas Militares, expidió “El Reglamento de combate de contraguerrilla” (“EJC. 3-10 Reservado”). Entre sus orientaciones indicaba que el objetivo era encuadrar militarmente a la ciudadanía en dos niveles : Las Juntas de Autodefensa y La Defensa Civil. Las primeras conformarían “una organización de tipo militar formada con el personal seleccionado de la zona de combate y bajo el mando y supervisión de unidades militares”. No es necesario tener una gran capacidad analítica, para darse cuenta que en la directriz EJC. 3-10 Reservado, se está autorizando al Ejército para la creación de grupos paramilitares, los que deberán actuar “bajo el mando y supervisión de unidades militares”.

El párrafo anterior nos deja claro, que el matrimonio Ejército – Paramilitares lejos de ser una simple orientación, es una orden de obligatorio cumplimiento para todos los ejércitos que estén sometidos a la DSN, y lógico, deberá ser contemplada en las directrices impartidas por las cúpulas militares a sus subordinados. Es necesario aclarar que los paramilitares como fuerza auxiliar del Ejército oficial, tienen una misión específica: realizar el trabajo sucio que el ejército no deberá hacer, para que éste no pierda la legitimidad que le otorga la Constitución.

Todo lo anterior explica:

  1. Que la DSN es una doctrina foránea y extraña a los intereses de nuestros pueblos.
  2. Que la DSN es una imposición de los Estados Unidos de Norte América a sus países satélites, entre ellos, Colombia.
  3. Queda claro, que la orden del indisoluble matrimonio: Ejército-paramilitares, viene directamente del Ministerio de Defensa gringo, más conocido como El Pentágono.
  4. Es evidente, el por qué a todo aquél que se atreva a disentir de la política estatal y que no se adhiera de manera incondicional a La DSN debe ser exterminado físicamente. También se da el caso de que primero se destruye moralmente con mortíferas granadas calumniosas acompañadas de montajes y seguidamente viene el asesinato.
  5. La profundización y aceleramiento de la aplicación de DSN en Colombia, tiene una explicación más en los momentos actuales: la geopolítica. Ante la crisis sistémica del Capitalismo, Estados Unidos ha optado por aplicar todo su rigor como lo manifiesta La Doctrina Monroe: “América para los americanos”. La esencia de esta Doctrina la definió de forma magistral el cubano José Antonio Mella, cuando dijo: “América para los americanos, consiste en que el pan lo hacemos nosotros los latinos, y se lo comen ellos, los americanos”.
  6. La aplicación de la Doctrina Monroe, para poder saquear a manos llenas y ojos cerrados nuestras riquezas, necesita un país gobernado por apátridas, donde los líderes con sentido de patria hayan sido previamente exterminados físicamente, dejando a los movimientos sociales y populares descabezados, sin nadie con liderazgo y autoridad, dispuesto a defender los intereses nacionales y a interpretar con lealtad los intereses de sus comunidades. Tratan de que quien ocupe el lugar del caído o caída, sea una persona de comportamiento venal y de frágil resistencia a la cooptación, para dilatar en el tiempo la explotación y la inequidad social para que el statu quo continúe sin modificación alguna y no se pueda beneficiar a las grandes mayorías.
  7. Para detener la cascada progresiva de asesinatos de líderes, lideresas y reincorporados de Las FARC, es urgente conquistar en la calle, conjugada con la acción parlamentaria promovida por progresistas y gente de izquierda, el cambio de La DSN por una doctrina humanista que responda no a los intereses de las pudientes élites locales, nacionales, trasnacionales e imperiales, sino a los intereses del pueblo colombiano.
  8. También es necesario que en la calle, junto con la actividad parlamentaria y el apoyo internacional y de organizaciones Defensoras de los Derechos Humanos, se exija la depuración de Las Fuerzas Armadas y castigo ejemplar para los implicados en delitos de lesa humanidad, que nada tienen que ver con la prestación profesional del servicio.
  9. La DSN hizo propicio que en Colombia se cometieran los aberrantes y dolorosos hechos de los Falsos-positivos, auto deslegitimación que no ha hecho ningún ejército en ninguna otra parte del mundo con tales características.
  10. Es necesario reconocer que afortunadamente en la Institución Militar también se encuentran vistiendo el uniforme profesionales dignos hijos de Colombia, patriotas y amantes de su pueblo, para quienes va nuestro reconocimiento, y la certeza de que en un mañana no muy lejano, el pueblo colombiano los elevará al pedestal de la gloria, y serán ejemplos de patriotismo para las generaciones presentes y futuras.
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