«PARACOS made in USA»

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Cada Presidente de EEUU y de Colombia y los sendos Embajadores en cada País, Colombia y EEUU, deben aportar a la Verdad ante la JEP para conocer a todos los mercenarios de dentro y fuera de los gobiernos, quienes hicieron y siguen utilizando la sangre de la población colombiana como abono de las guerras perpetradas por la oligarquía, militares, terratenientes, narcotraficantes, agentes del uriboparamilitarismo, todos unidos y atrozmente coludidos contra el pueblo colombiano.

Athemay Sterling

La República de Colombia nunca refrendó la convención internacional que criminaliza el reclutamiento, utilización, financiación y entrenamiento de mercenarios (1989).

Entre 2000 y 2015 EEUU gastó casi $7 mil millones para entrenar, asesorar y equipar a las Fuerzas Militares de Colombia, luego el stablischement de Uribe-Duque, viola la constitución colombiana para que las tropas USA pongan en práctica las SFABs con el objetivo de fortalecer grupos paramilitares (mercenarios) y trabajar con ellos , hoy en pleno 2020 con el PLAN COLOMBIA CRECE; se impone la estrategia de cosechar asesinos con motosierras a sueldo, sicarios que se creen “snipers” y baratos delincuentes colombianos para convertirles en «carne de cañón» de las guerras promocionadas por EE UU.

Un mercenario es: “un individuo especialmente reclutado por el deseo de obtener un provecho personal y bajo la promesa de una retribución material, para combatir en un conflicto armado, o participar en un acto concertado de violencia con el propósito de derrocar a un gobierno o socavar de alguna otra manera el orden constitucional de un estado o su integridad territorial; sin ser ciudadano, ni residente, ni miembro regular de las fuerzas armadas de uno de los estados involucrados en el conflicto, ni haber sido enviado en misión oficial como miembro de sus fuerzas armadas por un estado que no sea parte del conflicto. Tal mercenario, se distingue por no considerar personalmente relevantes las razones nacionales, ideológicas, políticas o religiosas que ocasionan el conflicto y participa en él, sin importar si se apega o no a sus propios valores morales o éticos, luego se le acusa de ausente de valores, por ello el término mercenario se considera despectivo e injuriante”.

Existe desde principios del siglo XX, una gran cantidad de contratistas privados alrededor del mundo que libran las guerras sucias por cuenta de los estados nacionales que no quieren verse directa y legalmente involucrados; como: «G4S», fundada en 1.901 con a más de 600.000 tropas; también la «DynCorp» fundada en 1.946 ha operado en Colombia por cuenta EE UU. desde 2004, al igual que «Land-Air» (famosa por constituir su propia «fuerza aérea»), el Stablischement de Uribe Vélez facilitó el envío de mercenarios al Líbano, y a la republica de Centro-África, quienes viajaron con “todos sus juguetes” Luego en el año 2008 se envió 500 mercenarios a la Península del Sinaí quienes fueron conocidos como “Batallón Colombia N°3. Pero que en verdad actuaron allí bajo bandera española… Muchos de estos contratistas reclutan para la ISAF a latinoamericanos que sepan hablar inglés, (la mayoría colombianos pero también salvadoreños, chilenos, hondureños y panameños), como «Defion International» con sede en Lima. Los mercenarios colombianos, son reclutados por «contratistas extranjeros de defensa» que actúan libremente desde Bogotá; la compañía estadounidense «Blackwater Worldwide» contrato 1.800 mercenarios para ser enviados a IRAK con atractivos salarios en miles de dólares mensuales y bajo intermediación de una empresa colombiana denominada «ID System», una vez terminado el entrenamiento impartido en las instalaciones de la Escuela de Caballería del Ejército Colombiano por instructores estadounidenses. En 2.010 «Blackwater Worldwide» se vio envuelta en una masacre de civiles en Irak, tras lo cual tuvo que cambiar de nombre a «Xe-Service» o «Academi Training», para seguir reclutando en Bogotá a través de empresas locales llamadas «IG Solutions» y «Thor Colombia».

En el 2018, durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, bajo la consigna de “exportar seguridad” permitió una campaña de reclutamiento de 4.500 mercenarios Colombianos por parte de los Emiratos Árabes Unidos a través de la contratista de defensa «Global Enterprises», representada en Colombia por las empresas «Soldado Global», «Futuro Global»(Global Qowa Al Bacheria S.A.S) y «Global Service», bajo el comando saudita se reportó un contingente de 1.500 soldados desechables mercenarios colombianos… como elementos de tercera o cuarta categoría del ejército de los Emiratos Árabes Unidos para hacer el trabajo basura que no les gusta a los «profesionales en seguridad» estadounidenses, británicos, alemanes o israelíes, es decir asesinar niñas, niños y masacrar a las poblaciones indefensas por ser afines a los rebeldes hutíes que lucha en Yemen.

También Dubái, es el estado del Golfo Pérsico que atrae a más de 1.000 “gatillos baratos de alquiler”, y «Futuro Global» solo se encarga del reclutamiento y selección en Bogotá. Hoy se sabe que han tomado parte en combates en Libia, Irak, Afganistán y últimamente en Yemen, donde se cuentan entre sus hazañas el bombardear un Hospital de “Médicos sin Fronteras”, y asesinar a más de 2.400 civiles, sin importar que también son numerosas las bajas de estos «soldados de fortuna” colombianos las cuales fueron anunciadas a finales del año pasado como resultado de un enfrentamiento en la ciudad de Taiz, región de Al-Amri.

EE UU en su Geo-política de Hemisferio, patrocina ejércitos de Paracos y mercenarios colombianos, para mandar al combate por las riquezas petroleras de la República hermana de Venezuela, pero los paracos fracasan una y otra vez, contra el bravo pueblo y las milicias de la “Furia Bolivariana” Venezolanas, Claro Estados Unidos quiere un barato conflicto petrolero, donde los que regresen en bolsas para cadáveres, sean solo latinoamericanos y jamás sus propios cowboys, evitándose así, tanto la oposición pública interna, como la imposibilidad de salvar los intereses norteamericanos en el exterior. Solo espero que los “pistoleros de fortuna colombianos” comprendan al fin que no vale la pena morir por traicionar a nuestra Abya Yala, que ya hemos declarado ZONA DE PAZ.

Matiz M. Gustavo

Artista Colombiano en Exilio

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