¿PANDEMIA DE ESTUPIDEZ?

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Luis Alfonso Castillo Garzón

Defensor de los Derechos Humanos

El objetivo de este artículo no es por supuesto ofender la dignidad de ningún lector, con el solo busco llamar la atención sobre la grave situación sanitaria y de salud pública a la que estamos asistiendo en nuestro país por cuenta del aumento de casos y número de fallecidos por la pandemia del COVID 19, y hasta donde sea posible invitar a elevar los niveles de autocuidado y en todo caso proteger la salud y la vida.

Desde hace 6 meses, la humanidad fue sorprendida por un pequeño virus (COVID 19) el cual tiene gran capacidad de poner en riesgo la existencia de la humanidad, esto, sino tenemos en cuenta unas sencillas recomendaciones que una y mil veces ha reiterado el mundo científico: Hasta donde sea posible, mantener el aislamiento social, uso permanente de tapabocas, lavado frecuente de manos, y sí es necesario salir a la calle evitar las aglomeraciones humanas. Esto debido a que en lo fundamental el virus tiene una gran capacidad de contagio y letalidad. Al momento ha provocado algo más de 11 millones de personas contagiadas el mundo y ha causado la muerte de 527.000 personas a corte 6 de julio, sin que hasta la fecha existía medicamento que permita prevenir el contagio, el tratamiento es muy complejo y no se ha podido desarrollar la vacuna, lo que quiere decir que durante varios meses estamos obligados a preservar la salud y a desarrollar prácticas sociales que eviten en lo posible el contacto con otras personas, por cuanto contraer la enfermedad es extraordinariamente fácil, y como ha sido demostrado, el sistema de salud pública es bastante ineficaz, especialmente porque el capitalismo convirtió el derecho a la salud en un negocio mercantilizado.

TOMADA DE TWITTER: @ALTEREDDIE

A pesar de la gravedad y letalidad de la pandemia, pareciera que se hubiese desatado otra pandemia, la de la estupidez humana, especialmente de las autoridades, que no han sido capaces de asumir su magistratura para atender con la rigurosidad que se requiere esta grave amenaza. Así, por ejemplo, hemos escuchado con asombro a gobernantes como, Donald Trump y Jair Bolsónaro, refiriéndose a la pandemia como una “gripita”, a la cual no hay que prestarle atención, y por el contrario como también lo hicieron otros mandatarios en América Latina, desafiando toda la sensatez y convocando a la gente a manifestaciones públicas. Este síndrome de estupidez en todo caso y para la mayoría de los gobiernos del mundo, se ha colocado el servicio de los más mezquinos intereses del capitalismo y de los capitalistas, que no quieren ver perder ninguno de sus negocios, ni sus jugosas ganancias a costa de la explotación del trabajo de los más humildes.

De esta manera, en muchos países donde las cifras de contagio tuvieron un efecto devastador en la población, sus gobernantes se apresuraron a una temprana reapertura de distintos sectores de la economía, exponiendo a la sociedad a nuevas oleadas de contagio. Ahora bien, con este ejemplo de los gobernantes, distintos sectores han asumido la crisis sanitaria como un juego, de ello da cuenta la noticia conocida en los últimos días, de la forma en que jóvenes en Estados Unidos se han “inventado” en una especie de ruleta Rusa, la “fiesta del COVID”, que a través de una apuesta se otorgan algunos dólares colectados, a quienes después de exponerse en fiestas con contagiados, adquiera la enfermedad.

Colombia por supuesto no es la excepción a esta otra pandemia de estupidez, por supuesto ya en el país ha habido antecedentes del mal, o sino de qué manera se explica haber elegido un Presidente que no tiene la capacidad, ni la autonomía para dirigir el país, y que como muchos lo afirman, es un mequetrefe, que se ha prestado para que otro sea el que gobierne. Y es que cuesta mucho aceptar que este mal remedo del youtuber sale todos los días a decir “bobadas” a través de los medios de comunicación, creyendo que alguien distinto de los periodistas, pierde su tiempo para verlo y escucharlo. De esta manera y con este pseudo presidente, asistimos a la primera estupidez que no fue otra que el tardío cierre del aeropuerto el Dorado y las fronteras internacionales, para evitar la llegada masiva de personas contagiadas. Y a partir de ello, decenas de decretos, a través del cual el presidente se cree y actúa como dictador, y aprovecha para legislar en favor de los intereses de los grupos económicos a quienes hace grandes concesiones, mientras millones de colombianos en precarias condiciones, aún esperan la llegada de las ayudas humanitarias que permitan enfrentar con dignidad la cuarentena, muchos anuncios populistas, pero poca eficiencia para atender las necesidades básicas de muchos colombianos y colombianas que se encuentran en condición de vulnerabilidad extrema y a los cuales las medidas de confinamiento, les dificulta salir a rebuscarse el sustento diario.

Y luego día tras día más estupideces, como los decretos que prorrogaban la cuarentena obligatoria, pero al mismo tiempo autorizaba “levantar las restricciones de manera gradual” de decenas de sectores de la economía a partir del 27 de abril, lo que se denominó el “aislamiento inteligente” que es la más clara prueba de torpeza, poniendo en riesgo la vida y la salud de millones de trabajadores que se vieron obligados a salir a trabajar porque el gobierno se negó a otorgar una renta básica universal, todo para favorecer a los empresarios que pensaron más en salvar su economía, que proteger la salud. También la estupidez de no brindar suficientes y adecuadas medidas que garantizaran la protección, integridad y derecho al trabajo estable del personal de salud, que aún hoy, después de cuatro meses de emergencia sanitaria, sigue reclamando medidas de bioseguridad que les protejan su integridad y medidas efectivas que garanticen contratos laborales dignos. Esta pandemia puso en evidencia la precariedad del derecho a la salud y la inexistencia de políticas públicas de salud y en todo caso, reiteró que por cuenta de las políticas neoliberales, la salud se convirtió en un negocio del que se lucran empresarios deshumanizados. Durante todo este periodo también asistimos a decenas de anuncios irresponsables por parte de las autoridades nacionales y locales, hablando de la rápida aplicación de miles de pruebas(TEST) para identificar focos de contagio, pruebas que llegaron tardíamente, así mismo, anuncios de entrega equipamientos médicos, al mismo tiempo que se ofrecían mercados, envío de giros económicos, que no llegaron de manera rápida ni suficiente, lo cual sirvió para que rápidamente decenas de gobernantes corruptos, aprovecharán para organizar tremendos festines de asalto a los recursos públicos.

De todas esas medidas, vale la pena el comentario, al decreto 682 del 21 de mayo del 2020, medida que estableció, que en el país se desarrollarían las jornadas del día sin IVA para el 19 de junio, 3 y 19 de julio, con los cuales sectores del vestuario, electrodomésticos, computadores, así como elementos deportivos, juguetes y útiles escolares y bienes e insumos agropecuarios estarían exentos del cobro de este impuesto. Así el desarrollo de la primera jornada sin IVA, está calificando para establecer el día nacional de la estupidez, pues este día miles de colombianos, en medio de un desenfreno y desespero consumista, salieron a desafiar el mortal virus, y se expusieron a riesgosos contagios que hoy, 20 días después de esas gigantescas aglomeraciones en los almacenes de cadena, que sólo favorecieron a los grupos económicos, el país está viendo los resultados del aumento exponencial de contagios y muertes. Ni qué decir de la estupidez del anuncio de la ministra educación, que sugirió un retorno alternados de los estudiantes a las aulas de clase a partir del 1° de agosto, fecha en la cual los especialistas anuncian el pico más alto de contagio.

En fin, la pandemia de estupidez afecta al conjunto de la sociedad, e incluso gobernantes como la alcaldesa Claudia López, que ha afrontado con audacia e inteligencia la crisis del COVID 19, se ha dejado tentar, y ha dejado bajo el control de la fuerza pública el desarrollo de inhumanos desalojos desarrollados en distintos lugares de la ciudad de Bogotá, a pobladores humildes que han sido obligados a invadir predios en distintas condiciones, llevados por la necesidad o por el engaño de organizaciones delincuenciales y con múltiples excusas, la fuerza pública, a través de un aparato criminal como el ESMAD ha liderado acciones de desalojo, haciendo evidente abuso de autoridad y en algunas ocasiones provocando graves heridas a humildes pobladores e incluso la muerte alguno de ellos.

Pero más aún, la pandemia de estupidez, ha visto como el Sr. Fiscal General de la Nación, ha hecho gala de un sinnúmero de “Barbosadas”, como la de llevar a su familia de paseo a San Andrés, utilizando bienes públicos, alegando que se trataba de una actividad laboral. Pero quizá la estupidez más grande por cuenta del Sr. Fiscal, está relacionada con el miserable acto criminal, a través del cual 7 militares activos, secuestraron y violaron a una niña indígena de 12 años durante dos días, y a este Señor se le ocurre imputar a estos criminales el cargo de relación sexual abusiva, como sí no se tratase de un delito en la mayor gravedad(acceso carnal violento agravado), por cuanto fue un acto realizado contra menor de 14 años, desarrollado de manera sistemática, y en concierto delincuencial y quizá lo más grave, en flagrante violación del principio universal de posición de garante, pues el crimen fue perpetrado por quienes supuestamente tenían la obligación de proteger a ese grupo de especial protección constitucional, como lo indica nuestra carta máxima para los pueblos indígenas.

Ahora bien, no pueden pasar desapercibido entre nosotros y nosotras cuatro hechos de mayor estupidez nacional: 1) un elevado número de denuncias de violencia social contra las mujeres, expresado en preocupantes cifras de maltrato, agresión física, sexual y psicológica e incluso feminicidios, que dan cuenta de una institucionalidad incapaz de prevenir este tipo de violencias contra las mujeres e incluso incapaz de desarrollar una política criminal, que colocándose del lado de las mujeres, envié claros mensajes a la sociedad, de que este tipo de crímenes no ser van a tolerar, la derrota de la mal llamada “cultura patriarcal” es un compromiso que Colombia debe asumir como sociedad con un claro liderazgo de los gobiernos, brindando a las mujeres mejores condiciones de acceso a la educación, al desarrollo económico y a la justicia. 2) Igualmente sigue creciendo cada vez más grave y preocupante, el número de líderes y lideresas sociales asesinados que ya en lo transcurrido del 2020 son 148, así como 215 firmantes del acuerdo de paz asesinados desde octubre de 2016, lo que deja en evidencia la indolencia y falta de compromiso político por parte del gobierno para evitar que este tipo de situaciones se siga presentando, y nos cuestiona como sociedad democrática, pero sobre todo pone en evidencia que el país está gobernado por una caterva criminal y fascista que no ha tenido ningún escrúpulo en anunciar su desprecio por el acuerdo de paz y llevar a cabo el lema de “hacer trizas la paz”. 3) en medio de la cuarentena del país conoció a partir de denuncias periodísticas, y no como consecuencia de las investigaciones del propio ministerio de la defensa, que en el país las fuerzas militares siguen comprometidas en una práctica criminal, de seguimientos, interceptación ilegal de comunicaciones, lo que se dado conocer como los perfilamientos, a través de las cuales se realizan labores de espionaje contra opositores políticos, defensores de los derechos humanos, periodistas y líderes sociales, sin que hasta el momento más allá, la de algunos militares investigados y destituidos, sin que se sepa quien dio la orden de tales acciones y donde iban a parar las carpetas en la que se consignaba la información de cada uno de los espiados. Sin duda se trata de un hecho que ratifica la fragilidad de la democracia colombiana, y como en todo caso se gobierna con el método fascista del enemigo interno. 4) Y en un hecho de aberrante sometimiento del gobierno de Iván duque a los intereses del gobierno norteamericano se permitió la presencia de tropas de ese país en nuestro territorio con el argumento de que estaban aquí para ayudar a combatir el narcotráfico, cuando resulta bastante evidente que hace parte de una estrategia colonial norteamericana para organizar agresiones contra el hermano país venezolano. Violando sus atribuciones y mandatos el Presidente desconoce al congreso de la república, quien debías discutir y aprobar dicha presencia de tropas extranjeras.

Como se puede observar, son muchas las demostraciones y síntomas de estupidez aguda que se propaga con gran facilidad y todas estas medidas -hay que decirlo- que han relajado la cuarentena, han sido vistas por la ciudadanía como un ejemplo del gobierno, y han provocado un “efecto colectivo de estupidez”, durante estos más de 100 días de cuarentena obligatoria, aparte de las justificadas movilizaciones que reclaman derechos y especialmente exigiendo a los gobernantes atender la emergencia humanitaria para no morir de hambre, también hemos visto centenares de manifestaciones de estupidez, gente agolpada en las calles en fiestas, parrandas y carnavales, comprando como si fuese el fin del mundo, jugando partidos de fútbol, saliendo de paseo en los puentes festivos, en celebraciones del día de la Madre, o el Padre, fiestas de cumpleaños, en fin la lista de excusas para desafiar la muerte es muy larga, y dan cuenta de un desapego a la vida, motivados por una clase dirigente corrupta y violenta que ha sembrado en las mentalidades de la ciudadanía colombiana, desesperanza, miedo, tristeza y de alguna manera pérdida del sentido común, miles son los argumentos que esgrime la gente en las calles, en una especie de negacionismo de la existencia del COVID 19: “Eso del virus es mentira”, “eso a mí no me da”, “yo soy muy fuerte”, “el virus sólo ataca a los viejitos”, “lo del virus es un invento del gobierno para obligarnos a quedarnos en casa”. Estamos entonces, bajo una oleada de incredulidad y superstición, todo estimulado por un “gobierno de Show mediático” que, con cada aparición, quiere hace creer a la ciudadanía que todo está bajo control, cuando en verdad, estamos lejos de poder convivir con la pandemia y más lejos aún de encontrar una cura para prevenir el contagio, y un tratamiento efectivo para garantizar la preservación de la vida. En Colombia se registran en total, 120.281 contagiados y 4.210 muertes.

Menos mal, que contra la pandemia de estupidez sí hay vacuna, ella está latente en los acumulados de lucha popular de la historia colombiana, en esa historia que relata, que a partir de la organización, los ejercicios de educación para la conciencia popular, la unidad del pueblo, la movilización y la lucha consciente, se logra derrotar la tiranía, vencer el miedo, y convencernos de que una colombiana mejor sí es posible, así que por ahora, el deber es preservar la vida, cuidar la salud, no exponernos de manera innecesaria, a riesgo de contagiarnos y desde ese escenario, seguir acumulando para la luchas que vendrán, que no son otras que las de la derrota del capitalismo, el derrocamiento de nuestra clase corrupta y violenta y la instauración de un gobierno popular que promueva la equidad, la justicia social y construya de manera concertada con todo el pueblo, la paz que todos y todas anhelamos, y de esta manera vencemos de manera efectiva la pandemia de estupidez.

Bogotá, Julio 6 de 2020