MISIVA A LA PATRONA LINA MORENO

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Distinguida señora: Me han hablado mucho de usted en Medellín.

Qué matrimonio tan bien avenido con DON Alvarito Uribe Vélez. Su esposo vinculado familiarmente a Fabio Ochoa Restrepo, capo de la mafia, y usted emparentada con Gustavo de Greiff Restrepo, aquel fiscal general del Estado con inclinaciones carteleras, doblemente carteleras: Cartel de Cali y Cartel de Medellín.

En ese ambiente de confraternización con apellidos ilustres sus hijos, dicen por ahí, que también quisieron poner su pica en Flandes de la mano del señor Canoso. ¡¡Por Dios!! No estoy acusando a nadie. ¡¡Medellín!! Dio el salto a la prosperidad en la década de 1970 gracias a la narcoeconomía. Pablo Escobar Gaviria, Pablo Correa Ramos, Pablo Correa Arroyave.

Qué buenas migas hizo Pablo Correa Arroyave con el padre de su esposo don Jorge Alberto Uribe Sierra. ¿Le gusta la música, doña Lina? Qué bonita canción esa de Santa Marta no tiene tren pero sí tiene tranvía. ¡¡Santa Marta!! Seguramente habrá oido hablar de la histórica Hacienda Martha Magdalena. Dividida en tres fincas, cuya propiedad ostentaban por separados los narcoparamilitares Salvatore Mancuso Gómez y Fidel Castaño Gil y su esposo DON Alvarito Uribe Vélez.

Nunca faltó ni un alfiler en ninguna de las fincas porque los narcoparamilitares son devotos del derecho a la propiedad, incluso la propiedad ajena robándole las tierras a los pobres y desarmados campesinos. Nada más por hoy, doña Lina, no quiero abusar de su consideración leyendo estas humildes páginas. Oiga, cómo esta de revuelto el gallinero narcoparamilitar. Como estoy lejos de su alcance, y la motosierra no funciona por telepatía, pues me consuelan sus piropos diarios.

Guárdeme el secreto, doña Lina, pero esta fulana (no conoce a su padre biológico porque la madre la hizo con un amante, y de ahí su confusión viendo homosexuales por todas partes) insiste en llamar mi atención. Bueno, no sólo la mía, porque sueña con hacer un cuarteto con su esposo, conmigo y con Marin Zapata. Pero claro, Marín Zapata no aparece por ningún sitio. Le han propuesto cambiar a Marín Zapata por Camilo Martínez pero se ha negado. Dice que no tiene cara de hombre, sino de muñequita de porcelana. ¿Cómo le parece, doña Lina? Pero como digo ya seguiremos platicando. Dele recuerdos a su marido de mi parte.

En estos días cuando los escándalos de corrupción campean, donde el gobierno compra conciencias de “honorables” congresistas y donde para completar los escándalos por el aprovechamiento del poder de parte de la familia del presidente acosan al «paraco» Uribe, los únicos que parecen salvarse, por ahora, son el perro y el gato ya que hasta Doña Lina de Moreno, la esposa del narcotraficante numero 82 y madre de Tomas y Jeronimo, se ha visto mezclada en escándalos que han sido “bajados de volumen” por los medios de desinformación.

La prensa colombiana se ha esforzado en crear una imagen casi angelical de Lina Moreno, la madre de Tom y Jerry y en algunos de artículos, muy bien manejados, hemos podido leer que ha estado a punto de escapar del palacio de Nariño, la sede presidencial, porque quiere regresar a su humilde vida en el Uberrimo, la finca familiar, cercana a la de los narco-paramilitares Carlos Castaño y Salvatore Mancuso.

Tal como Jerónimo, Tomas y toda la familia de Uribe esta haciendo fiestas en Colombia y abusivamente ganando millones de dólares mientras sume al pueblo en la mas escandalosa miseria. La honorable Patrona no se salva de las andanzas delincuenciales de su familia. Se denunciado que ella, aprovechando la “privatización de Ecopetrol” la empresa estatal de petróleos, propiciada por su esposo, compro una buena cantidad de acciones y hoy es una de los pocos colombianos que reciben millones de dólares de esta empresa estatal.

La llamada “primera dama” se llevara a sus arcas una buena parte de los 5 billones de pesos obtenidos como ganancia por la estatal petrolera el año pasado (2008), dinero que antes eran entregados a los municipios como regalías. Con fotos junto a “altos” personajes como la Infanta de España Elena de Borbón, nos tratan de convencer de que ella es ajena a las andanzas actuales y pasadas de su marido, cosa que según lo que se conoce de ella, no es cierta y que al contrario, esta perfectamente sincronizada con los designios asesinos de la “seguridad Democrática”.

Una muestra de ello se dio cuando Samuel Moreno, siendo candidato del PDA, y creyéndose en cuento de que ella era independiente de Uribe, le pidió que lo apoyara en su aspiración a la alcaldía de Bogotá, cosa a la que la matrona se negó ofreciendo su respaldo a Alonso Salazar, candidato de los paramilitares y del terrorismo de estado en Medellín.

Hay que recordar que Álvaro Uribe fue enemigo acérrimo de Samuel Moreno en su campaña a alcaldía de Bogotá, a quien califico de ser el candidato de las Farc. Gracias a los poderes dictatoriales de su marido, en la actualidad Lina Moreno preside la Consejería Presidencial de Programas Especiales, ente creado por Uribe para ella, gracias a lo cual se pasea por el país llevando limosnas al pueblo, empobrecido por el gobierno de su marido.

Se ha mencionados desde diferentes fuentes, incluso del mismo narcotraficante numero 82, los vínculos de la “matrona” Lina Moreno, con las famosas pirámides, como también los hicieron sus hijos, Tom (Tomas) y Jerry (Jerónimo). Uribe en un discurso dijo que a su esposa, Lina Moreno la llamaban a preguntarle en cual pirámide esta ella, cosa que el negó, pero conociéndolo, sabiendo que cuando dice una cosa es la otra, no ha razón para dudar de esta aseveración.

La honorable matrona, en las pasadas votaciones para alcaldías decidió, como dice la prensa oficial, “autónomamente”, apoyar las aspiraciones a la alcaldía de Medellín, de Alonso Salazar, quien se desempeñó como secretario de gobierno de Medellín durante algo más de tres años en el gobierno del alcalde Sergio Fajardo, a quien dicho se de paso nos quieren vender como el nuevo Mesías.

Tan independiente fue la decisión de la matrona, como independiente era Alonso Salazar, quien antes de lanzarse a la campaña de la alcaldía, fue a pedir la bendición del Mesías de los narcotraficantes, Álvaro Uribe Vélez, en el palacio de Nariño, en una cita que se rumora, fue conseguida por el luego asesinado narcotraficante Antonio López, alias “Job”. En la nota de apoyo a las aspiraciones de Salazar que circulo en Medellín, Lina Moreno decía “Cuando yo decidí acompañar a Alonso (Salazar) lo hice porque él habla de continuidad y eso es darle oportunidad a las personas, a los programas, a los proyectos para que se consoliden”. Sostenía la progenitora de los “honorables” Tomás y Jerónimo; “yo creo que la política debe ser una construcción colectiva y Alonso habla de eso. Irónicamente decía “Me gusta de Alonso que en su programa no hay negociados políticos, no hay promesas irresponsables”. La continuidad y consolidación de la que hablaba y apoyaba la matrona, era la política de Sergio Fajardo a quien nos han presentado como el pacificador de Medellín.

La cacareada reconciliación social de la ciudad en época de Sergio Fajardo, se ha denunciado, se hizo con base en la cohabitación con gente del narco-paramilitar “Don Berna”, a cuya tenebrosa organización, dizque en proceso de desmovilización, le delego lo que eufemisticamente denominaron “el mantenimiento de la convivencia en las comunas” y la vigilancia de amplios sectores urbanos mediante el control del transporte público. Lo que apoyaba la honorable señora era nada más y nada menos que la Pax romana, que su esposo pretende institucionalizar en todo el país de la mano del para-militarismo. Salazar, cuya candidatura fue inscrita a nombre Alianza Social Indígena (ASI), fue apoyado por la crema y nata del terrorismo de estado, entre otros el cantante Juanes, el del Partido de la U, por Lina de Uribe y por el narcotraficante Diego Fernando Murillo, alias «Don Berna», quien coloco a todos sus bandidos a apoyar y a obligar el apoyo al candidato de Lina Moreno. La denuncia la hizo originalmente Luis Pérez, adversario de Salazar en su aspiración a la alcaldía y luego fue confirmada por «Don Berna» en un comunicado donde asegura que su organización entregó apoyo de carácter económico y en publicidad a Salazar durante su campaña a la alcaldía de Medellín, por medio de los que el llamo como “líderes comunitarios”.

Entre los “lideres” que menciona el narcotraficante se destaca Severo Antonio López alias «Job», el narco-paramilitar que se hizo célebre por sus reuniones en el Palacio de Nariño con el secretario de prensa de Uribe, César Mauricio Velásquez y con el abogado Óscar Iván Palacio. Según Fidencio Mena, un curioso personaje, muy cercano al presidente Uribe, que afirmo que incluso pagó la fiesta de celebración electoral de Sergio Fajardo, Luis Guillermo Ángel, un oscuro personaje ligado al narcotráfico y quien según Álvaro Uribe había comprado su helicóptero encontrado en el laboratorio de cocaína de “Tranquilandia”, es amigo personal del candidato de la Doña Lina.

Además Gullermo Angel, el amigo del candidato de la Doña, en una entrevista al diario el Tiempo (septiembre del 2007), aseguro que prestaba sus servicios al narco-paramilitar Carlos Castaño. En las fábulas inventadas por los medios de desinformaron, nos contaban las peripecias de la matrona por los barrios pobres del nor-oriente de Medellín en compañía del candidato Alonso Salazar, donde la mostraban como una atleta que hacia sudar al candidato, pero nunca nos contaron que sus peripecias se realizaban en una zona controlada metro a metro por el narco-paramilitar “Job”, cuyos hombres acompañaban a la “Primera Dama” y al futuro alcalde.

La “honorable” señora, muy seguramente por eso quería huir del palacio de Nariño, ya que en medio de tanto bandido, es inevitable que quiéralo o no, anda en medio de bandidos y lo más grave, haciendo lo mismo que ellos. Así vimos a Lina Moreno, la esposa del narcotraficante número 82, recibiendo millones de pesos robado al pueblo colombiano, celebrando cumpleaños de organizaciones de narco-paramilitares, que se dedican a propicias las “Pax” de los sepulcros de Uribe y donde su candidato se mueven como pez en el agua.

¡Que cosa!, Álvaro Uribe, con padre y madres narcotraficantes, sus hijos enredados entre mafiosos que amenazan periodistas, se roban empresas del estado y dineros de los colombianos con sus pirámides y ahora la matrona, lucrándose de los dinero del petróleo, expoliados al pueblo colombiano y embarrada en los barrios pobres de Medellín, en medio de los mocha-cabezas, buscando continuar la implantación de la pax de los cementerios comenzada por su marido. Miguel Suárez, director de Radio Café Stereo.