Declaración de «Lesa humanidad» negada al genocidio cometido contra la UP.

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Recibo con tristeza la noticia, que  seguramente muchos celebran, de que la Fiscalía  General de la Nación,   declaró como de "lesa humanidad" 34 crímenes cometidos contra miembros de la UNIÓN PATRIÓTICA.  

Sonará paradógica esta apreciación y como seguramente me generará muchas criticas en contra,   anticipándome, paso a  explicarme.

Después de presentar, junto con Sebastían González, Jeritza Merchán y Jaime Araujo Rentería,  una demanda administrativa, en ejercicio de una acción pública para que se restituyera la personería jurídica la UP, motivados en que nos daba físico asco vivir en un país donde gozara de presunción de legalidad un acto administrativo que  consideraba que la ley electoral y sus frías reglas matemáticas debían aplicarse  sin consideración a que se había cometido un genocidio político; nos vimos enfrentados a que  nuestro argumento central "que se había cometido  y que se seguía cometiendo un genocidio   político" era un delito que no se estuviera  investigando por la justicia colombiana.

En la demanda administrativa señalamos que parte de este  delito – el de genocidio político – lo cometían inclusive los magistrados del Consejo Electoral al poner el elemento simbólico final necesario para consolidar los  genocidios que, según los académicos,   suele  ponerse desde la la legalidad del estamento genocida;  ya que si el objetivo del genocidio es hacer desaparecer a un colectivo la eliminación jurídica del mismo forma parte de la acción delictiva. En nuestras actuaciones, señalamos las fuentes académicas que sustentan  estas apreciaciones, dejando en claro que  el genocidio, para concertarse y consolidarse requería de ese asqueroso  acto jurídico final de acabar  simbólicamente a la colectividad,  matándola jurídicamente.

Ante tales evidencias y en aras de ser coherentes, los mismos cuatro demandantes, decidimos presentar la denuncia penal por el genocidio político cometido y que se seguía cometiendo,  lo que hicimos formalmente, con ratificación de denuncia bajo juramento, ante la Fiscalía General de la Nación. Como es apenas natural, la primera petición de tal denuncia que generó abrir el caso de manera preliminar por parte de la Fiscalía,  es  que se declare de lesa humanidad el delito de genocidio cometido lo que implicaría   que todos lo delitos cometidos de manera sistemática como parte del genocidio estén cubiertos por dicha declaración.

Con la reaparición a la vida institucional del país de la UP, como consecuencia de la eficacia del proceso que con múltiples  dificultades afrontamos, y habiendo el Consejo Nacional Electoral reconocido a una vieja cúpula de dirigentes –   inactiva durante los años de vigencia de la ignominiosa decisión derrotada – hicimos públicos nuestro trabajo que quedó  en la citación a declarar sobre el genocidio a varios  dirigentes políticos dentro de los que recuerdo a Iván Cepeda, a Carlos Lozano, a Omer Calderón, a Felipe Santos, a Jahel Quiroga  y  a Aida Avella – devuelta al país después del fallo – de quienes supusimos, legitimados por la institucionalidad genocida, asumirían la conducción del caso.

En estos días había escuchado que una conspicua dirigente de la renovada UP estaba reuniéndose  con funcionarios de la Fiscalía lo que hacía  esperar   una noticia que  supuse no podría ser otra que la declaratoria formal como crimen de lesa humanidad al delito de genocidio político cometido.

El hecho de que se declaren solo 34 casos individuales, como de lesa humanidad,  de los miles de crímenes cometidos, es la constatación de que la Fiscalía  no lo va a hacer con el delito de genocidio,   lo que constituye la revictimización del colectivo vulnerado y de todas y cada una de las personas personalmente afectadas.

Anuncia, "gentil y generosamente"  la Fiscalía que, de pronto se declaran otros casos como de lesa humandiad , dejando en ascuas a miles de familias. Yo pregunto ¿Cuáles? Serán los mismos casos calificados como "emblemáticos" por la doctora  Jahel Quiroga,   acuñando un término nunca antes utilizado por  las historiografías de los genocidios. 

¿Quien emblematiza a los muertos?

Jorge Salcedo