CARTA A LA COMISIÓN NEGOCIADORA DE LAS FARC-EP

0
130
Por Carlos Alfonso Figueroa Parra
cafpa48@gmail.com

Comandante Pablo Catatumbo y comandantes negociadores en representación de las FARC-EP: mi nombre es Carlos Alfonso Figueroa Parra, Médico de profesión, tengo 65 años de edad y he sido injustamente sindicado y condenado por el delito de Rebelión como miembro de las FARC-EP, cuestión que como Uds. saben es una mentira, ya que no pertenezco a esa respetable organización. A pesar de esto, no puedo negar que los conozco y que he simpatizado y apoyado muchas de sus propuestas, así como he criticado otras.

Al leer su entrevista, me parece estar escuchando al comandante Jacobo Arenas, al camarada Manuel Marulanda o a muchos de los miembros de las FARC ya fallecidos, porque estas propuestas son las mismas de hace 50 años y más; y tendrán que seguir siendo las mismas, porque la oligarquía colombiana HA CONTINUADO SU PRÁCTICA CRIMINAL Y, lejos de renunciar a algunas de sus prebendas, ha echado reversa a logros que el pueblo había ganado, como algunas prestaciones sociales y reconocimientos arrebatados sobre todo por el gobierno de Uribe Vélez, pero cuyo raponazo ya se había iniciado desde mucho antes, con el gobierno Gaviria y mucho más antes, porque realmente desde las épocas de López Pumarejo, todo se ha venido en pérdidas para el pueblo.

Todo esto Uds. lo saben; pero la razón de mi intervención es proponer una nueva forma de actuar, dirigida a recuperar la iniciativa política. Esta propuesta la he resumido en un modesto escrito que copiaré a continuación:

PORQUÈ NO HA SIDO POSIBLE LA TOMA DEL PODER POR LA IZQUIERDA
UN ANÁLISIS Y PROPUESTA PARA EL FUTURO
INTRODUCCIÓN

No es un secreto que las organizaciones revolucionarias, socialistas, comunistas o de izquierda no estamos en el poder, en Colombia, aunque tengamos migajas del mismo que nos dejan caer de la mesa del banquete.

Si Ud. Cree ser de izquierda y está conforme con lo logrado, ahórrese tiempo: no continúe con esta lectura, que no soporta una crítica erudita y además está escrita por un hombre mediocre: por alguien del común, que solo ha sido testigo de nuestra historia durante los últimos 60 años.

¿Por qué… Porqué, si estuvimos a un paso de la toma del poder… en más de una ocasión, Porqué no pudimos tomarlo ?

Dicen que el socialismo es el objetivo de la izquierda y que este incluye la igualdad, la solidaridad, la justicia social y bueno, una organización social realmente ideal. ¿Quién podría oponerse a este tipo de sociedad, a no ser que fuera idiota, miembro de la burguesía o sirviente suyo? Pero para lograr este tipo de organización social, es indispensable la práctica de LA MORAL Y, O, LA ÉTICA CORRESPONDIENTE AL NUEVO TIPO DE SOCIEDAD.

Ahora bien, estos principios éticos y morales, no caen del cielo, sino que tienen que construirse en el proceso de construcción de la nueva sociedad. Esto no es ningún descubrimiento nuevo: era una afirmación repetida por los viejos, a los jóvenes militantes o aspirantes a militantes; parece una verdad sabida por todos. A pesar de esto, ha sido ignorada por muchos de los cuadros responsables de las organizaciones llamadas de izquierda. Y es aquí donde ubico la razón más importante del fracaso de los procesos que hasta ahora se han emprendido. No se logró la construcción de una ética, de una moral que correspondiera a la construcción de un proyecto socialista: entonces resultó que el comportamiento de los revolucionarios, no se diferenció del comportamiento de los reaccionarios.

La verdad es que se contempla un grave grado de descomposición ética y moral revolucionarias, en el seno de casi todas, por no afirmar que de todas, las organizaciones revolucionarias.

La deserción es una constante y no siempre es justificada. El mal manejo de los medios económicos, el alcoholismo, las dependencias, el aprovechamiento del poder para beneficios personales, el abuso del poder, la falta de respeto en el trato interpersonal, etc., son características observadas con mucha frecuencia en las filas.

No se puede decir que todos los cuadros tienen vicios, pero si sería difícil de señalar a los que carecen de ellos. Comandantes que aprovechan el dinero para juergas, dan ejemplo que después es seguido por miembros de la base.

Dirigentes sindicales que negocian “por debajo de la mesa” con los patronos, también han invitado a la deserción sindical. Representantes de organizaciones populares, partidos, juntas comunales o de bazares, que no tienen un comportamiento digno de un revolucionario, son ejemplos que se han multiplicado, dando como resultado el estado actual de cosas.

ALGO DE HISTORIA

Pero. ¿Cuándo comenzó el desorden? ¿Cuándo empezó a infiltrarse la moral de la sociedad burguesa en las filas de las organizaciones revolucionarias? ¿Cuándo se dejaron de dictar los cursos de filosofía, economía política, Historia, etc.? ¿Cuándo comenzó la disociación entre la teoría y la práctica? ¿Cuándo empezó a fallar la vigilancia revolucionaria?

Es cierto que venimos de una sociedad descompuesta, inmoral y antiética (o mejor con una ética que corresponde a la sociedad burguesa); pero se suponía que debíamos aprender Y CONSTRUIR las normas morales de las organizaciones revolucionarias.

Eran normas basadas en los principios de igualdad, solidaridad, respeto a los seres humanos y a todo lo que nos rodea incluidos los animales, los vegetales y todo el mundo material y espiritual, porque se luchaba por lograr una sociedad con estas características. Así nos lo enseñaban y hasta cuando esto funcionó, hubo crecimiento en todos los aspectos, pero era necesario estar siempre alerta, por los vicios que traemos del seno de la sociedad de la que venimos.

No es que antes no se cometieran errores. Se cometían pero existía la CRÍTICA Y LA AUTOCRÍTICA, que son inherentes a la construcción del socialismo, y esto ayudaba a cortar el avance de la descomposición. Pero se bajó la guardia: no se cumplió con la vigilancia revolucionaria que recomienda una permanente evaluación crítica y autocrítica al lado de los balances periódicos y entonces, los vicios empezaron a ganar espacio. Empezó a aceptarse el ingreso de nuevos militantes sin cualificación, sin saber que era el tal socialismo, solamente con el utilitarismo militar o político de servicios prestados. Empezó entonces la debacle: ya el nuevo integrante, aparecía con poder a los pocos días, solamente porque se había destacado en alguna acción “importante para la organización”, sin importar las características políticas de la misma, sin un juicio ético o moral revolucionario.

Entonces empezamos a creernos propietarios de la verdad absoluta: éramos los únicos que sabíamos la forma de dirigir el proceso del cambio revolucionario, porque la revolución la teníamos que dirigir nosotros, solamente nosotros. Aquí no cabía ninguna otra organización porque todo lo que no siguiera nuestros lineamientos, era equivocado, erróneo, viciado. Se proponía la UNIDAD, pero bajo nuestra dirección y bajo nuestras órdenes. El que no aceptaba las indicaciones, quedaba excomulgado. Y en todas partes funcionaba así: en el campo y en la ciudad; en las organizaciones legales y en las clandestinas; solamente que los enfrentamientos llegaron a ser armados y se dio hasta el sacrificio de la vida…¡ENTRE HERMANOS!… porque eso es lo que se supone que son dos revolucionarios: más que hermanos… compañeros. Y bueno, todo esto nos condujo al estado de cosas actual, sobre todo porque nunca se pudo sacrificar el interés personal en aras del logro del bienestar común y de la UNIDAD.

La cima y la sima se alcanzaron alrededor de 1.985. Desde entonces, vino el deterioro en incremento, hasta llegar a la actualidad, caracterizada por el escepticismo de quienes tienen algún conocimiento real de la teoría revolucionaria, o sea del Marxismo. Nadie a este nivel, cree en las actuales organizaciones; parecería que allí solo se encuentran quienes tienen un interés personal…

Por otra parte, el incremento de la crisis del capitalismo y con este, la profundización de las contradicciones entre la burguesía y el pueblo, que se manifiesta en aumento de la persecución a todos los niveles… hace que se promuevan y se incrementen los movimientos populares….

¿Pero realmente estamos interesados en lograr un cambio social que beneficie a toda la población? Mi concepto es que si esto fuera así, lo primero que estaríamos buscando sería la UNIDAD, pero esta búsqueda requiere de tener una FORMACIÓN ETICA Y MORAL REVOLUCIONARIAS, es decir que se sacrifiquen los intereses personales en aras de lograr el fortalecimiento del grupo.

Pero, ¿quién puede convencer de esta necesidad a todos los Doctores y Doctoras, que son dueños de pequeños feudos? ¿Quién puede convencer a nuestros líderes de la izquierda, de que realmente es necesario construir un PARTIDO DEL PUEBLO, UNITARIO, CON EL UNICO INTERÉS DE LOGRAR EL PODER PARA DEFENDER LOS DERECHOS DEL PROLETARIADO?

En el momento en que el PARO NACIONAL AGRARIO HA DADO MUESTRAS DE VERDADERO PODER POPULAR, ¿Dónde ESTÁN LAS ORGANIZACIONES QUE DEBERÍAN DIRIGIR AL PUEBLO HACIA LA TOMA DEL PODER?

LA PROPUESTA
Aquí es donde queremos proponer que se inicie un movimiento cuyo objetivo fundamental para lograr la toma del poder por el pueblo y para el pueblo, sea LA UNIDAD.

Con este fin, se debe partir de LA CRITICA y sobre todo de una AUTOCRITICA OBJETIVAS, que tenga como eje fundamental la diferenciación entre una ETICA O MORAL REVOLUCIONARIA (por construir) y la práctica de LA MORAL BURGUESA (que nos ha caracterizado).

No se trata de darse golpes de pecho al estilo fariseo, ni de la construcción de santos patriarcas de la revolución, sino de la identificación de los objetivos de construcción del hombre nuevo revolucionario y del logro de coherencia entre la teoría y la práctica que habla de la búsqueda de la justicia social y del respeto de los seres humanos, que debe “empezar por casa”; de acabar con la competencia desleal, la envidia malsana, los delitos contra la economía de las organizaciones, de la eliminación del machismo, del alcoholismo, de la drogadicción y de todos esos vicios que no tenemos más que analizar porque estamos cansados de verlos en la sociedad burguesa que queremos y tenemos que cambiar.

Es que una de las críticas más frecuentes y bien cimentadas es la que hacemos A LA DOBLE MORAL BURGUESA, que habla del humanismo mientras asesina físicamente a través de las guerras o directamente por hambre a millones de niños, campesinos y obreros en el mundo; habla de respetos humanos y de garantías a la oposición mientras que en Colombia –para referirnos a nuestro conocido inmediato- asesina a líderes sindicales y protestantes populares y en general esa doble moral reconocida a nivel popular con la vieja frase de que “el cura predica pero no aplica”. La pregunta es: ¿no actuamos también CON DOBLE MORAL, CUANDO PREDICAMOS LOS OBJETIVOS DE LA SOCIEDAD SOCIALISTA MIENTRAS ACTUAMOS CON CRITERIOS BURGUESES?

Entonces, partiendo de un análisis autocrítico de nuestros errores y de su reconocimiento público, pedir perdón por nuestra falta de coherencia cuando abusamos del poder para exigir (incluso a compañeros de clase) obligaciones que solo hemos debido exigirle a la burguesía; cuando acudimos al amiguismo para exonerar de responsabilidades a nuestro(a)s compañera(o)s, cuando dimos un uso incorrecto a los fondos de las organizaciones que nos eran confiados, cuando perseguimos a compañeros de otras organizaciones (llegando incluso a caer en errores de delación), cuando engañamos con excusas o sin ellas…etc.

De este paso, tendremos que tratar de volver al estudio del Marxismo y de su aplicación coherente para tratar de convencer al pueblo que todavía nos pueda creer, de que el camino es:
LA BÚSQUEDA DE LA UNIDAD PARA TOMAR EL PODER CON EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO, CON LA PRÁCTICA DE UNA ÉTICA Y DE UNA MORAL COMPLETAMENTE REVOLUCIONARIAS.

Lo anterior no es nada nuevo. Solo que requiere de un valor característico y revolucionario: LA HONESTIDAD.

¿No les parece que es necesario iniciar con el cambio?

Respetuosamente,
Carlos Alfonso Figueroa Parra