Narciso Isa Conde analiza el retorno a las armas por parte de las FARC-EP

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Por Narciso Isa Conde, 01 Septiembre, de 2019 República Dominicana 
 
A Jorge Beinstein, con quien compartí   ideales, reflexiones subversivas y solidaridad militante.
 
Recuerdo cuando el Comandante Manuel Marulanda me dijo: “camarada Isa, este ejército popular, que tanto sacrificios y tanta sangre le ha costado al pueblo colombiano, no se va a desarmar o destruir en una  mesa de negociación con el gobierno”.
 
Eran los días, al inicio del Siglo XXI, de los DIALOGOS DEL CAGUÁN entre las FARC-EP y el Gobierno de Andrés Pastrana.
 
Hoy, a la luz del Manifiesto presentado por el Comandante Iván Márquez y un conjunto de jefes guerrilleros, anunciando la retoma de la insurgencia armada por las FARC-EP, se confirman aquellas palabras del legendario Comandante de comandantes.
 
La verdad ocultada, de que muchos/as comandantes y combatientes no claudicaron y de que mucho pueblo colombiano continua desplegando los diversos combates contra un régimen realmente oprobioso, se ha evidenciado ahora en forma contundente.
 
EL RELANZAMIENTO FARIANO
 
Las FARC-EP ciertamente no “renacen” de las cenizas, sino que luego de un nuevo intento frustrado de paz y evidentes errores, se depuran, re-articulan y reactivan para darle continuidad a la epopeya inconclusa iniciada hace sesenta años en la emblemática Marquetalia colombiana.
 
Este impactante hecho político demuestra que no hay traición y/o rendición, ni siquiera la auspiciada por una porción ablandada de importantes dirigentes guerrilleros con indiscutibles méritos históricos, que pueda destruir esa creación heroica cimentada en las ideas y accionar de Simón Bolívar, en procura de la Gran Colombia y la Patria Grande liberadas; fortalecida, además, por la teoría y la práctica del socialismo en la lucha emancipadora  contra el yugo del capital en su fase imperialista.
 
Menos aun podría lograrlo la “traición” desde un Estado Terrorista tutelado por un imperio guerrerista en decadencia, imposibilitados ambos de traicionar paz y valores humanos en los que nunca han creído, pero sí prestos a violar compromisos, estafar a su pueblo y al mundo, y pervertir acuerdos ya de por sí  trampeados.
 
Su grotesca perfidia y sus crueles consecuencias más bien han elevado la indignación popular, potenciando la razón de ser de la insurgencia y obligado a su necesario reciclaje.
 
Su nefasta vocación para irrespetar lo solemnemente pactado y prostituir los textos firmados en Cuba, tampoco tiene poder para derrotar la esperanza insurgente como derecho colectivo inalienable.
 
La fuerza de la razón, la justicia y la verdad pudo ser contenida y escondida por un tiempo, pero no para siempre.
 
¡Las FARC-EP, que no pocos dieron por desmanteladas o convertidas en un partido legal fofo, han vuelto a la carga con renovadas y cualificadas energías!
 
No podía, no debía, ser de otra manera. Es mucho lo que se ha sembrado.
 
POSITIVO IMPACTO CONTINENTAL Y MUNDIAL.
 
El anuncio, cargado de firmeza, talento y dignidad, ha estremecido la opinión pública continental y mundial, contrastando con la estulticia del  neofascismo embrutecido y fantoche de los Santos, Uribe, Duque de TRUMP, y diferenciándose oportunamente de la flojera y palidez de quienes insisten en la ruta de la contemporización con una dictadura mafiosa, re-colonizada y disfrazada de democracia; resignándose de paso a los designio santanderistas.
 
Este hecho golpea, subvierte, el orden dominante de mentiras y tergiversaciones.
 
Algo que los mass-media daban por domesticado, ha reaparecido a los compases de las nuevas resistencias y rebeldías continentales y mundiales, de las recientes victorias tácticas de la Venezuela bolivariana y chavista, de la insumisiones populares argentinas, brasileñas, paraguayas, hondureñas, mexicanas, haitianas, dominicanas, puertorriqueñas, palestinas, yemenitas, sirias, libias, iraquíes e iraníes, entre otras.
 
SU SIGNIFICADO CONTINENTAL EN ESTA HORAS DE LOS HORNOS.
 
En la cercanía de una Venezuela perversamente agredida  –pionera de una cuarta oleada de cambios continentales, que tiene el don de no rendirse frente a nuevas adversidades y reveses- rebrota este importante componente del torrente liberador; “renace” algo que nunca murió, que se levanta de la postración impuesta para elevar la subjetividad de una resistencia, que aun efímeramente diezmada, viene de la estirpe de quienes no se rinden ante nada ni ante nadie.
 
Es natural la alegría chavista, en tanto su pueblo de a pie tiene conciencia de Gran Colombia y Patria Grande y sabe perfectamente lo que para él  y todos nuestros pueblos latino-caribeños significa el re-fortalecimiento de la insurgencia colombiana.
 
Es natural por lo que significa para Colombia, Venezuela y toda la región amazónica la retoma por las FARC-EP de la ruta bolivariana subversiva contra la pérfida oligarquía capitalista de ese país y sus padrinos del Norte Revuelto y Brutal.
 
Aumenta así en el Norte de Suramérica la posibilidad de desplegar la guerra popular no convencional  como repuesta a la guerra de quinta generación ya desatada des Washington.
 
Esto, además de tener un importante poder disuasivo de la violenta escalada imperial, tiene un poder confrontativo eficaz si ella obliga a generalizar la resistencia y la contra-ofensiva popular.
 
Resalta su importancia para la defensa vital de la AMAZONÍA amenazada por la rapacidad de EEUU y el Imperialismo Occidental que encabeza, en el contexto de una Colombia incorporada a la OTAN, con siete base militares gringas en su territorio; y de una Amazonía agredida desde Brasil con aviesos incendios intencionales y las avalanchas destructivas de grandes corporaciones mineras y forestales.
 
EL VALOR DE LA PERSISTENCIA PARA SUPERAR ENTUERTOS Y FLAQUEZAS
 
En el inicio de la reversión de las derrotas, en medio de ejemplares resistencias populares, hay que saludar todo acontecimiento que tienda a fortalecerlas; hay que apostar a que lo logrado por las FARC-EP perdure, se consolide y avance en medio de los peligros que lo asechan, que no son pocos.
 
Recuerdo las palabras del camarada Manuel Marulanda y recuerdo, cuando víspera  de aquella  entrega de armas farianas y esa desafortunada e improcedente desmovilización guerrillera, bajo el título ¡NO LAS ENTREGUEN!, escribí, con profundo y sincero pesar, estas líneas:
 
“La cuestión difícil de asimilar, altamente riesgosa, se relaciona con el “Acuerdo sobre el Cese al fuego y de Hostilidades” y la “dejación de armas”, que incluye su “entrega”  a plazo fijo (180 días) a comisiones fiscalizadoras designadas por ONU y CELAC; lo que equivale a desarme total y unilateral del ejército popular más potente de Colombia y de nuestra América, a cambio de garantías de seguridad enmarcadas en un sistema hostil, con controles vulnerables.”
 
“El cese al fuego bilateral estuvo planteado desde el principio, no así el desarmarse unilateral de la insurgencia en el contexto de un régimen tutelado por EEUU, con siete bases militares y esencias represivas, violentas, neo-liberales… en un país donde un viraje hacia la democracia real, soberanía y justicia social lleva mucho más tiempo y pasa por un periodo de intensas luchas sociales y políticas.”
 
“El monopolio de las armas en manos de ese Estado encierra una gran peligrosidad para esa heroica insurgencia y el pueblo en lucha. Ni el imperialismo actual ni sus burguesías dependientes son fuerzas de paz, por lo que entiendo que en Colombia una paz digna exige no debilitar la capacidad disuasiva de las armas en poder del pueblo. ¡No las entreguen! Aun sea para  fundirlas y erigir tres monumentos a la paz. Ojalá equivocarme. (APORREA Lunes, 27/06/2016 04:07 PM)
 
Lamentablemente no me equivoqué, pero más que por suerte, por el valor de la persistencia, firmeza y convicción bolivariana y marxista de un gran contingente de comandantes y combatientes, entre los que los más conocidos son Iván Márquez, Jesús Santrich y el Paisa, estamos entrando a una nueva etapa de la lucha de las FARC-EP, acompañada del ELN y otras organizaciones insurgente, en medio de una profunda crisis sistémica y una multifacética indignación y movilización de pueblo colombiano.
 
Más allá de aquel hecho indeseable y de sus costos en represión, sangre y retrocesos, hay que reconocer que perduró el poder de un pensamiento revolucionario imbatible hasta lograr esta cuasi “milagrosa”  recuperación de la insurgencia fariana.
 
Razones suficientes para que aquella pasada tristeza sea reemplazada por la alegría.
 
Solo posible por el poder de la siembra bolivariana, chavista, guevarista, fidelista.
 
Por la fuerza de las ideas socialistas-comunistas en acción.  
 
Por la fuerza de la utopía rearmada.
 
Otra prueba del valor de aquella maravillosa fórmula gramciana: pesimismo del pensamiento (capacidad crítica-autocrítica) y optimismo de voluntad (para remontar las dificultades y flaquezas). ¡Más pertinente ahora frente a una civilización burguesa en declinación!
 
Preservemos los nuevos avances, hagámoslos florecer y multiplicarse, que más que de Colombia y Venezuela, ellos tienen marcas planetarias por representar aportes a la necesaria insurgencia global pregonada por el inolvidable pensador marxista argentino Jorge Beinstein, destacado militante de este rearme esperanzador.
 
01-09-2019, Santo Domingo, República Dominicana 
 
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